Las calderas eléctricas ofrecen poderosos beneficios
Las calderas de gas natural se utilizan ampliamente para proporcionar vapor y agua caliente en instalaciones comerciales e industriales. Sin embargo, con el aumento de la generación de energía a partir de fuentes limpias y renovables, muchos operadores de calderas están considerando la transición a la electricidad. Pueden beneficiarse de una menor huella ambiental, además de las ventajas adicionales que ofrecen las calderas eléctricas.
Cómo funcionan las calderas eléctricas
Hay tres tipos de calderas eléctricas que se utilizan en instalaciones comerciales e industriales:
- Calderas de agua caliente: hasta 3,360 kW, 600 V, 250 psig y 11.5 millones de Btu/hr
- Calderas de vapor con elementos de resistencia: hasta 3,375 kW, 600 V, 250 psig y 11,813 lb/hr
- Calderas de vapor con electrodos: hasta 102 MW, 25 kV, 450 psig y 340,000 lb/h de vapor
El agua caliente y el vapor se pueden generar sumergiendo elementos calefactores de resistencia metálica en agua y haciendo pasar una corriente a través de ellos. El flujo de corriente calienta el elemento que posteriormente calienta el agua. Las calderas de elementos calefactores de resistencia de inmersión pueden tener hasta 220 elementos calefactores que consumen un total de 4,000 amperios de corriente.
Las calderas de electrodos proporcionan un método alternativo para hacer el vapor. Esta caldera de vapor de chorro de alto voltaje utiliza agua como resistencia para conducir la corriente eléctrica y crear calor para generar vapor. Las calderas de electrodos se alimentan con agua que contiene sustancias conductoras, como sales. El vapor que sale, sin embargo, está libre de estas sustancias. Los elementos calefactores eléctricos y los electrodos suelen agruparse para ofrecer cuatro o más etapas de calentamiento a través del relé de etapas.
Los beneficios de las calderas eléctricas
Las calderas eléctricas tienen varias ventajas sobre las calderas alimentadas por gas natural:
- Sin emisiones in situ
- Funcionamiento intrínsecamente más seguro sin riesgos de combustión
- Sin entrada de aire
- Funcionamiento silencioso
- Mayor eficiencia: 100% frente a 85%
- Tamaño más pequeño y ubicación flexible
- Tiempo de respuesta más rápido
- Mantenimiento mínimo
Las calderas eléctricas pueden colocarse en casi cualquier lugar de sus instalaciones. No tienen un conducto de ventilación de escape que tenga que pasar a través de un techo ni tienen que colocarse cerca de una pared exterior.
A pesar de sus muchas ventajas, las calderas eléctricas tienen algunos inconvenientes que deben tenerse en cuenta:
- Más caro de operar dependiendo de las tarifas de energía
- Menor capacidad calorífica total
- No disponible durante cortes de energía
- La formación de incrustaciones puede aislar los electrodos, lo que resulta en una reducción de la corriente y la salida de la caldera, por lo que se recomienda agua desionizada o destilada
- Puede aumentar la demanda máxima de las instalaciones
Entre las buenas aplicaciones de las calderas eléctricas se encuentran la calefacción hidrónica de espacios, la calefacción de procesos, la humidificación, la destilación y la esterilización. Si necesita agua caliente o vapor para sus instalaciones u operaciones, considere las calderas eléctricas y sus muchas ventajas.